EL CIRCO DE LA MARIPOSA




Este cortometraje tiene muchos elementos que confrontan yo quiero solamente resaltar tres. En primer lugar el cortometraje nos cuestiona sobre nuestra capacidad de ver en el otro su magnificencia, es decir, esas fibras que apuntan a la unicidad que cada uno lleva al interior de sí y que solamente aquellos espíritus sensibles son capaces de descubrir y potenciar. Frente a esto debo expresar que es tan grande la insensibilidad con la cual está formada nuestra alma que la mayoría de las veces enceguece y nos quita toda posibilidad de descubrir en los demás esos elementos de bondad y expresiones de humanidad que entretejen nuestra especie, a cambio proyecta el monstruo que somos y nos convierte en espectadores de monstruosidades, burlándonos y compadeciéndonos de los defectos de los otros, cuando deberíamos estar compadeciéndonos y burlándonos de nuestra mal llamada normalidad. En segundo lugar se cuestiona nuestro papel en el mundo, espacio que nos acoge para lograr el mayor de los proyectos: establecer el reinado de la felicidad, el bienestar, la paz interior, o como quiera llamarse, proyecto que solo es posible en medio de los otros, por los otros y para brindar el mismo resultado a los otros, nadie puede ser feliz solo y la felicidad en sí misma es el resultado del estado de bienestar de los que me rodean y es allí en los otros donde debe surgir la responsabilidad por los de nuestra especie sobre todo por aquellos desvalidos, pobres e infelices, es a ellos a los que debemos acoger y llenar de mariposas tiernamente cuidadas, mariposas de piedad, de alegría,  de sentido, de educación y sabiduría, porque "lo que este mundo necesita es un poco de maravilla" que encienda de alegría los rostros de aquellos que más lo necesitan y así "la belleza pueda venir de las cenizas", mientras no seamos capaces de cambiar estas realidades nuestra felicidad siempre estará empañada de la culpa más certera: saber que otro está pasando por situaciones angustiantes por las cuales yo podría estar pasando y sin embargo no hacer nada por disminuir ese dolor. En tercer y último lugar el cortometraje es un llamado para hacer renacer el héroe que todos llevamos dentro y que surge en el hacer de pequeñas cosas que hacen sentir al otro especial, no se trata de ser superman, más bien es intentar ser un chapulin colorado que a pesar de su estatura y su torpeza y con la humildad que brinda la chiquitolina nos lleve a defender al otro con el escudo de un corazón y así ayudar a encontrar un nuevo sentido a aquellos que no contaban con nuestra astucia.

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